Es irónico ver como este concepto de consumición de recursos infinitos se puede aplicar fuera de la informática. Concretamente, unos artistas lo han aplicado en un ámbito más cercano a la biología, alimentando a un conjunto de células madre provenientes de ratones y exponiendo su obra en el MOMA. El resultado del “virus” ha sido el esperado: ha habido que matar a la bestia (en informática queda mejor decir “proceso” en lugar de “bestia”).